Nuestro mundo laboral moderno está marcado por prácticas y frameworks ágiles. La base de todo ello es una mentalidad ágil. En este artículo te explicamos qué se esconde exactamente detrás de ella y qué hace falta para que una empresa desarrolle una mentalidad ágil.
- La mentalidad antes que los métodos: elegir un framework como Scrum u OKRs sin cambiar la forma de pensar de las personas produce "hacer agilidad" en lugar de "ser ágil".
- Cuatro campos observables: una mentalidad ágil se manifiesta en la autoimagen y en la imagen externa, tanto en la vida cotidiana como en el trabajo, y no solo en los diagramas de procesos.
- Cinco señas de identidad que transformar: los elementos de McKinsey (estrategia, estructura, procesos, personas y tecnología) requieren un cambio de pensamiento para que surja una verdadera agilidad.
- Lleva tiempo: las mentalidades se forman día a día. Las empresas que esperan resultados rápidos de una "formación en agilidad" se llevarán una decepción.
Esto es lo que te espera:
- ¿Qué es una mentalidad ágil? Definición
- ¿Por qué es importante una mentalidad ágil?
- Volverse ágil sin una mentalidad ágil: ¿es posible?
- Desarrollar una mentalidad ágil como empresa: consejos y señas de identidad
- Comprobación práctica: ¿cómo saber si tu empresa tiene una mentalidad ágil?
- Conclusión: hacer agilidad vs. ser ágil, una cuestión de mentalidad
- Mentalidad ágil: preguntas frecuentes
¿Qué es una mentalidad ágil? Definición
El término "mentalidad" puede significar muchas cosas distintas: una forma de pensar, una actitud o una filosofía de vida. Al ver esta lista queda claro de qué trata en realidad: la perspectiva que una persona (o una empresa) tiene sobre el mundo.
En general, existen muchas maneras distintas de percibir el mundo. Una mentalidad ágil significa ser flexible y adaptable. Las personas (y las empresas) con una mentalidad ágil son capaces de reaccionar rápido ante los cambios, afrontar los retos, reflexionar sobre lo que hacen y aprender de forma continua.
Dicho de forma sencilla, una mentalidad ágil es una forma de pensar o una actitud que lleva a las personas, o incluso a empresas enteras, a tener una comprensión ágil de los valores y, como consecuencia, a actuar de forma ágil.
Una mentalidad ágil garantiza que la agilidad se viva con éxito. Es, por tanto, la base invisible de toda organización verdaderamente ágil.
Valores y principios de la mentalidad ágil
La comprensión de los valores que surge de una mentalidad ágil se resume en el "Manifiesto Ágil" en forma de doce principios ágiles y cuatro valores fundamentales. Aunque nacieron en el desarrollo de software, se pueden adaptar y trasladar a casi cualquier empresa y ámbito.
💡 Encontrarás más información sobre los valores y principios del manifiesto ágil en nuestra "guía de gestión ágil de proyectos".
Siete de estos principios especialmente ligados a una mentalidad ágil son:
- Autoorganización
- Comunicación y feedback
- Objetivos y visión claros y compartidos
- Adaptabilidad
- Foco en las necesidades del cliente
- Colaboración
- Aprender de los errores
Elementos centrales de una mentalidad ágil
En esencia, una mentalidad ágil se hace visible en varios niveles: ser ágil se mueve en un campo de tensión entre las personas y el trabajo. Al mismo tiempo, es una cuestión de perspectiva sobre una situación concreta. Más en concreto, se distingue entre la autoimagen y la imagen externa.
De ahí resultan en total cuatro campos en los que una mentalidad ágil se vuelve tangible y se puede distinguir de un enfoque no ágil:
- Autoimagen en la vida cotidiana: ¿cómo me veo a mí mismo?
- Autoimagen en el trabajo: ¿cómo veo mi yo profesional?
- Imagen externa en la vida cotidiana: ¿cuál es mi actitud hacia las demás personas?
- Imagen externa en el trabajo: ¿cuál es mi actitud general hacia el trabajo?
Si ahora observamos más de cerca cada uno de estos campos, podemos identificar los siguientes elementos como centrales para una mentalidad ágil:
- 🌱 Mentalidad de crecimiento: la agilidad requiere disposición a cambiar, a aprender cosas nuevas y a aceptar los errores. Quien se mueve siempre dentro de su propia zona de confort y evita las críticas (mentalidad fija) no es ágil.
- ✨ Autorrealización: la base de la agilidad son personas que piensan y actúan con motivación intrínseca, responsabilidad y creatividad. En la mentalidad ágil no hay espacio para la microgestión, el control ni la presión.
- 🛃 Pensamiento centrado en el cliente: las personas con una mentalidad ágil usan su propia capacidad creativa sobre todo para generar valor añadido para los clientes.
- 💭 Propósito: quienes piensan y actúan de forma ágil consideran el trabajo una actividad con sentido y reconocen, por ejemplo, la responsabilidad social que conlleva un empleo. Se trata de algo más que ganar dinero, ya sea para ti o para tu empresa.
¿Por qué es importante una mentalidad ágil?
Una mentalidad ágil es importante por muchas razones, ya sea para empresas o para personas, en la gestión de proyectos o en el desarrollo personal, para directivos o para empleados.
Los empleados pueden superar los retos
Hoy más que nunca, el día a día laboral está lleno de cambios y retos imprevistos. Las personas con una mentalidad ágil son capaces de dominarlos.
Por ejemplo, son personas que:
- responden bien al cambio en lugar de quedarse paralizadas,
- son capaces de adoptar distintas perspectivas,
- encuentran soluciones creativas,
- saben gestionar el conflicto y aceptan las críticas como una oportunidad para aprender,
- tienen motivación intrínseca y trabajan de forma autoorganizada,
- asumen responsabilidades y toman decisiones.
Los empleados con una mentalidad ágil suelen estar dispuestos a admitir sus errores, nunca dan una tarea por imposible, buscan la mejora continua y se centran siempre en el crecimiento. Esto los hace especialmente valiosos para un equipo y facilita el trabajo diario.
Las empresas se vuelven más flexibles e innovadoras
Sin embargo, en el mundo laboral VUCA actual, una mentalidad ágil es también un requisito fundamental para que las empresas se impongan a sus competidores y sigan siendo competitivas. De lo contrario, si dejas pasar los cambios y no reconoces las oportunidades, te quedarás rápidamente atrás y caerás en el olvido.
En cambio, con una mentalidad ágil, las organizaciones se vuelven
- más decididas,
- diversas y
- flexibles.
El hecho de que las organizaciones ágiles se caractericen por un mayor grado de autodeterminación suele aumentar también la satisfacción de los empleados y reforzar su fidelidad a la empresa.
Por último, una mentalidad ágil también implica que los empleados saben lidiar con el cambio. Esto significa que, por lo general, las innovaciones son más fáciles de implementar en empresas con equipos ágiles, lo que abre el camino a ideas de negocio innovadoras y visionarias.
💡 Consejo: si quieres saber más sobre los beneficios de la agilidad para las empresas y qué caracteriza a una organización ágil, te recomendamos leer también nuestro artículo sobre "Organización ágil: beneficios, características y métodos".
Volverse ágil sin una mentalidad ágil: ¿es posible?
Sin la mentalidad adecuada, las empresas no llegarán muy lejos en su transformación ágil. Si te limitas a elegir un framework ágil, como Scrum, Design Thinking u OKRs, implementas procesos ágiles y usas las herramientas que acompañan a estos métodos ágiles, estás muy lejos de ser ágil.
Al fin y al cabo, los frameworks, las herramientas y los métodos de gestión ágiles solo funcionan si en la empresa predomina una cultura y todos los empleados adoptan una actitud interna que permita y respalde su aplicación.
Por tanto, la mentalidad ágil marca la diferencia entre "hacer agilidad" y "ser ágil".
Los 3 mayores malentendidos sobre la mentalidad ágil
Como la mentalidad ágil no se percibe de inmediato desde fuera y resulta difícil de captar, en la práctica surgen malentendidos una y otra vez:
- ❌ Se equipara la mentalidad ágil con los valores y principios ágiles. En realidad, sin embargo, son niveles distintos: la mentalidad define los valores, los valores conducen a los principios y los principios moldean el comportamiento.
- ❌ No se fomenta la mentalidad ágil. A menudo una organización espera que sus empleados sean "más ágiles", sin cambiar ella misma al mismo tiempo ni proporcionar las estructuras, los procesos y los recursos necesarios. Una mentalidad ágil exige que todos los niveles de una organización remen en la misma dirección para que funcione a largo plazo.
- ❌ La mentalidad se puede cambiar rápido. Esta suposición es sencillamente falsa. Las empresas que esperan resultados a corto plazo en cuanto a la mentalidad ágil de sus empleados descubrirán tarde o temprano, con decepción, que las cosas solo cambian despacio. Formar una mentalidad es siempre un proceso continuo que ocurre día a día. Los procesos de aprendizaje del cerebro no se pueden acelerar a base de presión.
Desarrollar una mentalidad ágil como empresa
La creciente globalización y digitalización de nuestro mundo laboral hace que, en muchas empresas, esté teniendo lugar un cambio de paradigma. La forma de trabajar de las organizaciones está cambiando, o necesita cambiar, para mantenerse al día con la evolución del entorno.
La base de todo ello es una mentalidad ágil que esté anclada en la cultura corporativa y que moldee la forma de pensar y de actuar en todos los niveles de la empresa.
Pero, ¿cómo consiguen exactamente las organizaciones desarrollar esa mentalidad y un entorno de trabajo ágil?
Las 5 señas de identidad de las organizaciones ágiles
Según la consultora McKinsey, la clave del éxito reside en la combinación adecuada de dinamismo y estabilidad: las organizaciones ágiles usan un cambio de mentalidad para crear elementos básicos estables, que evolucionan despacio, y al mismo tiempo se aseguran de poder actuar con dinamismo y adaptarse rápido a nuevos retos y oportunidades.
En resumen, piensan y actúan como un organismo vivo, en lugar de hacerlo de forma rígidamente jerárquica y especializada como máquinas bien engrasadas.
Los cinco elementos básicos de las organizaciones ágiles en los que pueden trabajar las empresas que quieren volverse más ágiles son:
- ♟️ Estrategia: debe existir una visión y un objetivo claros para toda la organización.
- 🔄 Estructuras: una red de equipos empoderados debe colaborar para alcanzar ese objetivo.
- ⚙️ Procesos: el día a día debe estar estructurado de forma que permita decisiones rápidas y procesos de aprendizaje.
- 🧑 Personas: el equipo debe estar formado por empleados dinámicos y apasionados.
- 💻 Tecnologías: tecnologías preparadas para el futuro deben integrarse sin fisuras en la empresa.
La agilidad genuina solo surge cuando los cinco elementos están presentes en una organización y razonablemente conectados entre sí.
Mentalidad antigua vs. nueva: 5 pasos para más agilidad
Para establecer la agilidad organizacional y adquirir estas características centrales paso a paso, necesitas cambiar tu forma de pensar en todos los niveles. Si este cambio de pensamiento se logra en las cinco áreas, surgirá una organización con una mentalidad ágil.
1. Estrategia: una declaración de misión para toda la organización
En la estrategia, el objetivo es pasar de la mentalidad "Tenemos éxito porque extraemos valor de competidores, clientes y proveedores para nuestros accionistas." a esta idea:
Aprovechamos todas las oportunidades y recursos a nuestro alcance para crear valor junto con nuestras partes interesadas y para ellas.
💡 Cómo funciona:
Si quieres volverte ágil como empresa, deberías reflexionar sobre dos cosas: para quién quieres crear valor y cómo lo haces. El resultado de estas reflexiones debería plasmarse en una declaración de misión, una visión compartida. Asegúrate de que todos los empleados la entiendan.
En el trabajo diario de una organización ágil, el foco debería estar siempre en identificar y cubrir las diversas necesidades de los clientes. Esto se consigue recogiendo feedback de forma continua de todas las partes interesadas relevantes e incorporándolo al desarrollo de productos y servicios.
2. Estructura: una red de equipos empoderados
Construir una red de equipos empoderados dentro de una organización requiere pasar de la mentalidad "Las personas necesitan que las dirijan; de lo contrario, no saben qué hacer. Solo se preocupan por sí mismas y reina el caos." a esta:
Los empleados están muy motivados, se ayudan entre sí y logran resultados excepcionales cuando se les da responsabilidad.
💡 Cómo funciona:
En lugar de jerarquías rígidas, las organizaciones ágiles apuestan por estructuras planas y una red flexible y escalable de equipos autoorganizados. Construir y mantener esta red, además de garantizar que la colaboración realmente funcione, es tarea de los líderes.
Dentro de esta red, todos los empleados deberían tener roles y responsabilidades claros. También deberían estar facultados para tomar sus propias decisiones en el día a día. Así pueden centrarse por completo en sacar adelante sus tareas, en lugar de perder tiempo y energía en responsabilidades confusas y solapadas o esperando a que un superior apruebe cada detalle.
3. Procesos: decisiones rápidas y procesos de aprendizaje
En lo que respecta a los procesos, los empleados de una organización ágil deberían abandonar la idea de que "La alta dirección tiene que detallar qué queremos lograr y exactamente cómo vamos a llegar allí con el mínimo riesgo." y adoptar en su lugar la siguiente mentalidad:
En un entorno en constante evolución, tienes más éxito cuando abrazas la incertidumbre y pruebas nuevas ideas de la forma más rápida y eficaz posible.
💡 Cómo funciona:
Las empresas con una mentalidad ágil trabajan en ciclos rápidos y experimentan con nuevos enfoques. En lugar de dedicar semanas o meses a pulir el producto perfecto, desarrollan una primera versión de un producto o servicio que luego refinan y optimizan de forma continua a partir del feedback directo del público objetivo.
Un requisito para ello es que todos los empleados se comuniquen y compartan información de forma abierta y transparente. El conocimiento no debe quedar encerrado en silos; todo el mundo debería tener acceso rápido y fácil a cualquier información que necesite para realizar sus tareas.
La mejora continua, ya sea a partir de los éxitos y fracasos propios o ajenos, debería ser parte integral del trabajo diario. Todos los miembros de un equipo ágil deberían optimizar continuamente tanto sus métodos de trabajo individuales como los procesos dentro de la empresa.
4. Personas: empleados dinámicos y apasionados
En lo que respecta a las personas, la cuestión principal es cambiar la forma en que se percibe el liderazgo. En lugar de "Los líderes tienen que controlar y dirigir a sus empleados asignándoles tareas; de lo contrario, no obtendremos los resultados que queremos." debería ser:
Los buenos líderes facultan a sus empleados para que asuman responsabilidades y confían en que impulsen la visión compartida.
💡 Cómo funciona:
Las organizaciones ágiles ponen a las personas en el centro, implican a todos los empleados y los facultan para crear valor de forma rápida, colaborativa y eficaz. Los líderes son responsables de apoyar y desarrollar a sus empleados y de crear una cultura corporativa en la que puedan desplegar todo su potencial. En lugar de planificar, dictar y controlar, adoptan un papel de coaching y de apoyo, motivan a su equipo y predican con el ejemplo.
5. Tecnología: las tecnologías del futuro
Por último, pero no menos importante, para una verdadera agilidad debería cambiar la visión sobre el uso de la tecnología. En lugar de "La tecnología da soporte con servicios, plataformas o herramientas, y lo hace en función de las prioridades, los recursos y el presupuesto." debería grabarse en la mente la siguiente idea:
La tecnología está integrada sin fisuras en el negocio y es esencial para crear valor y responder rápido a las necesidades de las partes interesadas.
💡 Cómo funciona:
Para ofrecer productos y servicios que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes y a las condiciones de la competencia, hacen falta tecnologías, sistemas y herramientas a la altura de estos nuevos retos. Podrían ser, por ejemplo, servicios en la nube o nuevas herramientas, independientes de la ubicación, para la comunicación en tiempo real y la gestión de proyectos.
Comprobación práctica: ¿cómo saber si tu empresa tiene una mentalidad ágil?
Ahora que está claro qué hace falta para desarrollar una mentalidad ágil como empresa, queda por responder cómo pueden saber las organizaciones si han alcanzado la agilidad organizacional.
Para ayudarte con ello, hemos reunido algunas preguntas que sirven para examinar de forma crítica si una empresa opera realmente con una mentalidad ágil:
- ¿Existe una visión clara y compartida?
- ¿Está la satisfacción del cliente en el centro de cada decisión del día a día?
- ¿Se cuestionan las estructuras existentes?
- ¿Se han disuelto de verdad las viejas jerarquías? Por ejemplo, ¿las decisiones cuentan con el respaldo de todos los miembros del equipo y no las dictan solo los líderes de opinión?
- ¿Se aprovechan los errores como una oportunidad para aprender en lugar de condenarlos?
- ¿Se celebran los éxitos y se ven como una fuente de inspiración?
- ¿Asumen todos los empleados la responsabilidad de su área de trabajo?
- ¿Se piden feedback y críticas con regularidad?
- ¿Se ven los retos realmente como oportunidades?
- ¿Hay dentro del equipo un ambiente de trabajo de confianza y aprecio?
- ¿Se distribuyen las tareas por proyecto o se siguen asignando día a día?
- ¿Se valoran las ideas y soluciones creativas, por ejemplo en las reuniones?
- ¿Comparte todo el equipo el conocimiento y la experiencia de forma abierta?
Conclusión: hacer agilidad vs. ser ágil, una cuestión de mentalidad
En resumen, una mentalidad ágil es la base de la agilidad. Se hace visible en varios niveles: en la vida cotidiana y en el trabajo, en la forma en que nos vemos a nosotros mismos y en la percepción de los demás.
La respuesta a si una empresa es verdaderamente ágil o simplemente trabaja de forma ágil depende de que el concepto de agilidad no solo sea visible al implementar nuevos métodos de trabajo ágiles, sino que también haya calado en la mentalidad individual de todos los empleados. Por eso no basta con introducir un framework ágil y exigir a los empleados que, a partir de ahora, "trabajen de forma ágil".
Volverse ágil como empresa exige también un cambio de mentalidad de fondo. Hay que tirar por la borda las viejas formas de pensar y anclar las nuevas en el trabajo diario mediante una aplicación constante. Las organizaciones pueden seguir las cinco señas de identidad de las organizaciones ágiles e ir introduciendo poco a poco prácticas ágiles adecuadas para reforzar la nueva forma de pensar ágil. Con esta base, la transformación ágil puede tener éxito y métodos ágiles como los Objetivos y Resultados clave pueden desplegar todo su potencial.




